FRAGMENTOS DE PENSAMIENTOS ANTIGUOS 



FRAGMENTOS DE PENSAMIENTOS ANTIGUOS 



Camino rápido entre el gentío del Mall Estación. Por ser temporada de vacaciones abundan los bolsos, las maletas y todo lo que llevan los viajeros fuera de Santiago. Éstos se mezclan con los que vitrinean o simplemente van o vienen por los alrededores de la capital. ¡Qué ganas de irme unos días fuera de Santiago!... Pero no podrá ser. En mi mente aparecen mi casa, mi cama... Qué ganas de recostarme y olvidarme del mundo. Sigue pasando gente con bolsos. Pienso que no estaría nada mal pasar unos días en la playa con una morena veinteañera... ¿Será verdad lo que mi amigo Carlos me dice: “Cómo puedes ser tan degenerado pensando en mocosas”?
Miro a hora: 1925. Estoy cansado, pero está lo acordado telefónicamente con Sepúlveda durante el fin de semana. Habíamos quedado de juntarnos el lunes, pero no se encontraba con ánimo, “mejor el martes te espero, socio, piensa en lo que hablamos”. La conversación había girado sobre algunas ideas que él tenía respecto al trabajo a efectuar con El Tábano, ideas que me pidió extendiera y completara.
1945, veinte largos minutos tardé en llegar a Santa Rosa con Av. Matta, “¿Cómo será cuando comience el Transantiago?”, pienso mientras me acerco a destino, recordando una reciente conversación sostenida con Carlos al respecto, en la que concordamos que no se veía tan fácil el nuevo diseño de transporte urbano.

Su imagen sonriente, amable y afectuosa es la que siempre continuará acompañándonos, a mí y a todos los que le conocimos, hasta el momento del reencuentro definitivo.
ALLA NUOVA LUNA (1958),

No recuerdo bien donde conocí a Carlos Raúl Sepúlveda; el año 1989 ó el '90. Se agolpan en mi memoria muchos lugares; como las Tertulias de los Viernes de calle Miraflores - en la sede del Grupo Cámara-Chile-. La segunda parte de esas noches, continuaban para mi, desde el Café "El viejo Farol" que también frecuentaba el escritor Enrique Volpe entre otros; y alguna vez Carlos Raúl Sepúlveda; con lecturas de cuentos y poemas junto a otros autores jóvenes que fundaban el grupo
Hace dos años iniciábamos las primeras grabaciones experimentales y marcha blanca para su gran proyecto de Radio-on-line, inaugurada el 4 de Noviembre de 2005; que se podía escuchar dentro del mismo sitio web www.eltabano.cl la revista digital.
La tarde del 7 de Diciembre de 2006, después de embalar en una caja los ejemplares de su reciente novela \" La Puerta Negra\" para llevarlos a la SECh, a su lanzamiento oficial, me envió a comprar un perfume francés que siempre usaba.
Me encontré en un aprieto que después sería insalvable, cuando en la farmacia donde Carlos Raúl era asiduo cliente, tal exclusividad estaba agotado. Como no tengo costumbre de comprar perfumes de gran categoría y preocupado de la hora y por otros encargos; bandejas desechables y vasos- para el cóctel de celebración del lanzamiento- y flores para su amada... no encontré ninguna de estas cosas cerca de su domicilio.
Caminé harto desde Sta. Rosa con Av. Matta hasta la Plaza Almagro buscando aquellos pedidos inexistentes también por ahí... bajé a la calle Nataniel y más allá aún; me devolví sudando hasta San Diego y me fui en una micro amarilla hasta la calle Tarapacá, así no me alejaba mucho porque se nos acortaba el tiempo; solo una hora y media restaba para el comienzo de la ceremonia en la SECh. Entré a un Mall; a una distribuidora china de papeles y cartones; entré a otras galerías y por fin, en un lugar oculto encontré una venta de perfumes. ¡Ahí lo tenían!... tomé un taxi, que a toda velocidad por calle San Isidro me dejó en la casa de Carlos Raúl...y él estaba elegantemente vestido de negro,... vio el perfume...se puso de todos colores...cuando se le encendía la cara... gritaba...y al enojarse ¡más gritaba!...
- ¡¡*+`ç.\"@ !...¡ESTE NO ES EL PERFUME ORIGINAL!¡ES ALTERNATIVO...¡¡*+`ç\"@ ... ! -.
Aquí yo me enojé - Oye... Carlos, ¡Esto nos pasa porque se te ocurrió a última hora!...total...aprovéchalo para salir del paso.
En el taxi que nos transportó hasta la calle Almirante Simpson 7, la sede de la Sociedad de Escritores de Chile SECh junto a los escritores de ciencia-ficción Teobaldo Mercado Pomar y Kai Wing, nos comentaba que la revista digital El tábano era leída asiduamente por miles de usuarios registrados sin contar con los "hits" que eran muchos miles más.
-Mmm - le dije - ¿Le alcanzaremos alguna vez los talones a la misma BBC de Londres?...discúlpame por ser tan ciencia-ficcionista y fantasioso.
-Pedro...y no es chiste lo que tu dices: la gran convocatoria que tenemos - este IDEAL también lo pueden lograr muchas revistas y diarios - porque el nuestro es un periodismo de calidad y de trinchera; de denuncias fuertes; combativo; buscando la justicia social; no somos una revista de farándula; proponemos un mundo posible aunque sea utópico; me he encargado de crear una gran biblioteca; mi interés es EDUCAR a través de un periodismo reflexivo que hace pensar a la gente con valores propios de la Cultura Latinoamericana y Chilena, es el periodismo que hay que seguir incentivando.
En rasgos generales nos comentó su Ideal del Periodismo, tal vez no son las palabras exactas y textuales dichas por nuestro buen amigo en el taxi aquella tarde, pero ahí está algo de su Pensamiento al tratar de revivirlo hoy, cuatro meses después para compartirlo con los lectores y amigos de Puerto de Escape.
Al despedir esta nota, con su gran sentido del humor que sacaba carcajadas por otra situación anecdótica, de la cual ayudé inconscientemente al tratar de confeccionar una credencial diferente para la revista El tábano.
Una mañana de invierno de 2006, lo acompañé al policlínico a una de sus habituales curaciones del pie diabético. Le dije a Carlos:
-Mira, lo descolorida que se ve la credencial que me confeccionaste el año pasado... me hice otra con esas tarjetas de visita para difundir la revista digital...con una foto mía a todo color ¿Qué te parece?...
Dio un salto, miró la tarjeta y exclamó ¡Dios te bendiga! y se quedó dormido por la espera en la sala de recepción del policlínico... después de las curaciones le vino una descompensación diabética, lo tenían en una camilla y conectado esta vez a la bolsa de suero, sus temblores me preocuparon y me pidió que lo cubriera con algunas frazadas; la enfermera me pidió retirarme...y Carlos Raúl insistió...
-Pedro... ¿Algo me mostraste hace un rato, no recuerdo bien ...una foto...una tarjeta ?...
- no te preocupes ya me voy ...me están echando...deja irme...
-Pedro ¿qué era?, voy a quedar con la duda, - e insistía ¿qué era ...?
- Ya, está bien -...la enfermera salió un poco molesta... dando un minuto más.
Ay...Carlos, es un juego...no tiene importancia, estoy inventando una nueva credencial para mi...esta es...- se la mostré y sus ojos se abrieron atónitos y temblaba entero...
-¡No puede ser !¡Dios mío, estoy delirando! ándate ¡fuera! -y de lejos sentí su risa...
No dejó oportunidad en reuniones con amigos de la SOCHIF de comentar la ocurrencia mía que el tábano; apareció con la cara de su ayudante Pedro Frez ...ó en otras palabras, Pedro con alitas y el cuerpo de un tábano, el díptero, símbolo y logo de su revista digital.
Teobaldo Mercado Pomar
Abrimos la página oficial de la Sociedad Chilena de Fantasía y Ciencia Ficción con las palabras que colgué en Internet acera de la muerte de mi gran amigo, presidente de la Sociedad, acaecida el día 9 de febrero de este año, con quien me unía una amistad que se alargaba por alrededor de quince años. A futuro, seguiremos informando de las actividades que realizaremos para reimpulsar esta agrupación. Desde ya, hacemos un llamado a todos quienes deseen integrarse para contribuir al engrandecimiento de la literatura fantástica en Chile.
¿Quién era él? Uno de aquellos Famosos Desconocidos que suelen poblar nuestro mundo. Tenía 65 años de edad, de profesión profesor, poeta, escritor de ciencia ficción, Presidente de la Sociedad Chilena de Fantasía y Ciencia Ficción (SOCHIF) y un soñador empedernido. Fue un inagotable promotor de la literatura fantástica, siendo uno de los pocos que publicó un libro del género en la década de los ochenta en Chile (“El dios de los hielos”, 1986). Creador del fanzine “Quantor”, una publicación hecha con mucho esfuerzo y empeño, en donde vi por primera vez mi nombre en letras de molde en la presentación de artículos y relatos. Sus libros “El dios de los hielos”, “El tren de los curados”, “En el barrio Bellavista”, “Orión, mensaje estelar”, “Vagamundos” y el reciente “La puerta negra” nos demuestran su inagotable empeño por hacer prender la llama de la literatura en Chile. Lo sobrevive un libro inédito de poemas románticos del cual me habló no hará tres semanas, cuando lo vi con vida por última vez en su casa.
Cansado de luchar con imprentas que no sabían confeccionar un buen libro, aprendió el método para hacerlo y, así, creó Ediciones de la Golondrina, modesta aventura editorial que consiguió imprimir libros a precios más reducidos, totalizando más de un centenar de publicaciones de todo tipo en casi dos décadas.
Le debo mucho en lo personal, pues él fue el responsable de que “saliera del clóset” literario y me diese a conocer como escritor, algo que hasta el momento era una mera distracción sin mayores fines. Su frase “tú escribes bien, saca un libro, yo te enseño” fue la detonante de mis incursiones literarias. Me enseñó todo el proceso de edición, gracias al cual he podido confeccionar mi segundo y tercer libro yo solo. Me dio el impulso inicial, la aceleración necesaria para el despegue que me ha hecho llegar hasta el otro lado del mundo con mis escritos y eso es algo que nunca olvidaré, siempre le estaré eternamente agradecido.
La vida a menudo nos recuerda lo perecederos que somos, siempre está enviándonos mensajes en donde se hace alusión a nuestro destino inevitable. Derivamos por esta existencia azotados por los obstáculos que la vida nos coloca. Y Carlos Raúl tuvo muchos de esos obstáculos: Fue detenido y torturado durante el gobierno militar, su hermano mayor pasó a engrosar las listas de los detenidos desaparecidos, la diabetes lo acosaba, sufrió miserias y desdichas, pero siempre, siempre, luchó contra la adversidad y no se dejó llevar por ella. Mas su salud física no le permitió seguir adelante: un ataque cerebral y un coma diabético lo dejaron hospitalizado, para después ser incapaz de reconocer a sus seres queridos; se vio forzado a respirar artificialmente mientras caía en coma; sus riñones se negaron a funcionar bien, lo cual motivó la necesidad de diálisis constantes. Ante ello, el fin era inevitable y todos lo sabíamos. Pero el término “inevitable” no palia en modo alguno la sensación de pérdida, sobre todo cuando se considera que es un fin injusto para alguien que dio tanto de sí y nunca le fue reconocido.
No puedo más que rendirle mi sencillo y sincero homenaje a este gran amigo y escritor que nos ha dejado, que ha dado el paso final hacia la eternidad, volviendo su cuerpo a la tierra que nos cobija.
Tengo una pequeña —y ustedes dirán “tonta”— satisfacción: él leyó mi relato “Ficción Científica”, en donde se reconoció en el papel de Raúl Contreras, una ucronía irónica en donde abordo el humor hacia el género. Le dije una vez: “Te voy a hacer famoso con este relato”. Pero ahora, en vez de fama, se ha convertido en un homenaje a su persona. ¿Ven como la vida nos da vuelta a su antojo, la manera en que ironiza con nuestra existencia? Ahora uno, en medio de la pena, reflexiona sobre lo que nos motiva, lo que nos impulsa, aquello que gana o pierde con el transcurso de los años, las vivencias diarias… y todavía tenemos camino por recorrer.
Perdonen lo largo que pudo ser mi texto, pero quería decirlo, quería gritar a los cuatro vientos lo sucedido, dando los detalles relevantes; no podía quedarme callado, pues mi amigo no se lo merecía. Hay personas que dejan huella en la vida de uno y él fue una de esas personas. Que sirva esto, en última instancia, como un recordatorio de que es bueno estar dispuesto a luchar por los sueños cueste lo que cueste, que las palabras son lo mejor que un escritor puede legarle al mundo cuando lo hace con dedicación y amor por el arte.
Ahora, hay que trabajar, hay que seguir escribiendo, pues —como dice el antiguo refrán— el show debe continuar y su empeño es algo digno de imitarse.
Adiós... o hasta luego, Carlos Raúl.
Algunas fotografías:
Durante el lanzamiento de “La puerta negra” el 7 de diciembre de 2006 en la sede de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).

De izquierda a derecha: Edgar Unger, autor de “Herencia”, Carlos Raúl y yo en el lanzamiento de nuestros libros el 4 de noviembre de 2005.