EL CLUB DE LA UNIÓN Por Richard Dixon
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Le pegó una última calada a su cigarrillo, dejó el dinero de la cuenta y se paro buscando la salida. Su vida se quedaba en aquel salón. Camino recordándola. Bailes, reuniones, amigos, el último cumpleaños de Antonia. El pecho se le volvió a apretar. Los empleados que lo veían pasar se despedían serviciales como siempre. Llegó a la escalera de mármol que daba a la calle y bajó. Afuera, la Alameda seguía su curso, parecía bailar, iba y venia, como tantas veces el dolor entraba o salía con el antifaz de las generaciones.
Santiago, Noviembre de 2007.

